¿Por qué Dios no escucha mis peticiones y me ayuda?

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A veces la vida nos enfrenta a un cúmulo de problemas que no podemos resolver, con los que no somos capaces de lidiar por nosotros mismos. Entonces buscamos ayuda entre nuestros conocidos, amigos o seres queridos. Sin embargo, ocurre que los problemas van más allá no sólo de nosotros mismos, sino también de las personas que nos tienden la mano. Sin embargo, a veces tenemos que contar sólo con nosotros mismos.

En estas situaciones es importante recordar que siempre, independientemente de la situación, podemos contar con el apoyo de Dios.. Aunque esto puede resultar muy duro, no podemos permitirnos dudar. Y así por qué Dios no me ayuda? Por qué Dios no escucha mis peticiones? ¿Por qué, a pesar de su infinito amor, nos sentimos inseguros en algunas situaciones? Bueno, supongo que es nuestra naturaleza.

Hijo de Dios nos enseñó sobre la eficacia de la oración. El que pide, recibe. Sin embargo, es importante recordar que la oración es más que palabras habladas. Cuando oramos, tenemos que saber CÓMO orar. Tenemos que entender el significado de la oración.

En la carta de Santiago se dice: rezáis, pero rezáis mal. Recuerda que la oración y la petición no son para satisfacer nuestros propios deseos. Recordemos que todo forma parte del plan de Dios, y que no cejar en nuestras oraciones es cejar en nuestras oraciones. creer conduce en última instancia a la felicidad. Con cada situación de este tipo Dios quiere enseñarnos algo. Y aprendemos toda la vida. Así que ciertamente no es que Dios no quiera ayudarme. Dios nos escucha cada segundo de nuestra vida.

La oración es, ante todo, una conversación. No debería ser un supuesto "concierto de deseos". Recemos como si fuéramos a compartir con Por Dios tus pensamientos, tus reflexiones o incluso tu ira.

No seamos sólo exigentes. Intentemos también dar algo de nosotros mismos. La oración consciente, la verdadera oración, es aquella en la que el que reza se encuentra conscientemente con Dios, habla con Él y se entrega plenamente a Él.

Es necesario dirigirse a Dios en asuntos concretos, con una actitud que muestre nuestro arrepentimiento y también la confianza: "Te pido Dios para que me ayuden a resolver mi problema, pero creo que tú sabes mejor cómo tratar mi problema". Tienes que tener en cuenta que la solución final del problema está en nuestras manos, por lo que Dios puede pedir su AYUDA para resolverlos en primer lugar.

Justo cuando nos preguntamos por qué Dios por qué no quiere ayudarme y por qué no escucha mis peticiones, la palabra clave debería ser paciencia. La paciencia es la clave de la felicidad.

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