La creencia en una vida después de la muerte es inherente a la mayoría de las religiones. Como cristianos, creemos que poseemos un alma que es inmortal y que incluso después de la muerte corporal va al cielo. Existencia fantasmas, o almas que vagan por la tierra, es una teoría reconocida por Iglesia Católica y muchas otras instituciones religiosas. Esto significa que como personas vivas podemos tener contacto en la tierra con las almas de los muertos. Sin embargo, es importante recordar que hay dos tipos de espíritus: los buenos y los malos. Mientras que un encuentro con el primero puede ser para nosotros útil, mientras que el contacto con los espíritus malignos puede tener un impacto muy negativo en nuestras vidas.

Evocación de espíritus

Mucha gente se pregunta: ¿cómo se invoca a los fantasmas? Hay varias ceremonias para este fin. Puede leer sobre ellos en las profundidades de Internet. Sin embargo, debemos ser conscientes de que este tipo de experimentos conlleva un gran riesgo. Pueden suponer un peligro para nuestra alma y estado emocional. En cambio, es mejor buscar el contacto con los buenos espíritus que quieren lo mejor para nosotros. Entre ellas se encuentran, entre otras, las almas de nuestros muertos. Lo mejor es intentar contactar con ellos a través de la oración profunda.

¿Pueden los fantasmas visitarnos por su cuenta, contra nuestra voluntad? Sí. Probablemente muchos de nosotros hemos experimentado esto. Hay muchas situaciones en las que inconscientemente e inexplicablemente sentimos el apoyo de nuestros muertos. Las almas de nuestros antepasados, amigos y conocidos pueden perseguirnos en nuestros sueños. Por desgracia, también podemos ser perseguidos por espíritus malignos. La mejor defensa contra ellos es la oración y el contacto estrecho con Dios. Los espíritus malignos suelen tratar de tentarnos a pecar; de llevarnos por el camino equivocado. Aquí es importante tener una sólida columna vertebral moral y una fe fuerte.