El bautismo es el primer y al mismo tiempo el más importante sacramento recibido por el hombre. Nos libera del yugo del pecado original. Se llama sacramento de la adhesión porque su recepción nos incorpora a la comunidad cristiana. La recepción del bautismo inicia nuestra relación con Por Dioses el comienzo de un largo viaje de fe. Ser bautizado es esencial para recibir la vida eterna. Sin el bautismo tampoco podemos recibir los demás sacramentos. El bautismo lo reciben sobre todo los niños. En la Iglesia católica, este rito consiste en derramar agua bendita sobre la cabeza y que el sacerdote diga las palabras: "Te bautizo en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

A lo largo de los años, ha habido una gran controversia en torno al tema del bautismo de niños. Cada vez se afirma más que es imponer una religión a un niño contra su voluntad. Algunos padres se abstienen de bautizar a sus niños y decide dejarles la elección en el asunto una vez que tengan la edad y la madurez suficientes para tomar esa decisión. Es interesante observar que antiguamente no existía la costumbre de bautizar a los niños. Eran principalmente los adultos los que entraban en este sacramento. Lo mismo ocurrió con el Jesús Cristoque fue bautizado sólo a la edad de 30 años.

¿Quién bautizó a Jesucristo?

Jesús Fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán a finales del año 27-28. Este fue un acontecimiento que marcó la historia del cristianismo. Marcó el inicio de la actividad misionera de Jesucristo. Después de ser bautizado Cristo Se puso a rezar. Entonces se abrieron los cielos y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma. Una voz de Dios también dijo: "Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco". 

Jesús no necesitó ser bautizado porque fue concebido por el Espíritu Santo. Sin embargo, lo hizo por amor a la gente y para cumplir su destino. No instituyó el bautismo sacramental hasta después de su resurrección. Sin embargo, el bautismo de Jesús en el Jordán fue crucial para la humanidad. Dio a los creyentes la oportunidad de ser limpiados del pecado original. También fue el comienzo de la actividad pública de Jesús, que en consecuencia abrió el camino a la vida eterna en el Cielo.